martes, 1 de mayo de 2012

¿POR QUE LO PERMITIMOS?


¿POR QUE LO PERMITIMOS?
A 9 de abril de 2012.

Hasta no hace mucho tiempo seguía con el convencimiento de que era necesario una búsqueda activa de una información precisa y detallada de los acontecimientos para después poder posicionarse ante ellos y cambiar ó reducir sus previsibles consecuencias y por ello mantenía un esfuerzo en investigar y comprender la motivación de las diversas decisiones políticas y el modelo social que nos imponen paso a paso y las consecuencias económicas que vienen degradando a la clase social media europea en los últimos años; y como segunda premisa, que compartir está información sería el principio de un cambio controlado y necesario para protegernos de otro cambio con un ritmo y un alcance que, de no hacer nada, va a sobrepasar, cuando no lo está haciendo ya, la capacidad de las actuales y degradadas instituciones políticas.

Sin embargo, a medida que iba desechando mis propios artículos de opinión sobre estos temas una verdad se iba abriendo camino, ¿en realidad hace falta desentrañar hasta el último detalle de los acontecimientos para ponerse en marcha?. La respuesta es que no, que no hace falta.

De hecho, en España, son tantos los escándalos y los abusos abiertamente conocidos por los que se autodenominan “CLASE DIRIGENTE” que la opinión generalizada en mi entorno es que estamos ante una especie de pactado expolio de las arcas públicas dentro de un contexto generalizado de corrupción e inmoralidad de políticos, de grandes grupos de presión empresariales, de la  banca y sus consejeros, de los mal llamados agentes sociales,…., todo ello ante una descarada ostentación de impunidad amparada por un incompresible sistema en el que se otorgan ellos mismos cuantiosos y abundantes privilegios en relación con la población convertidos en peones sacrificables en su juego.
Muchas veces uno solo de los conocidos escándalos ó de las agresivas decisiones políticas que destruyen estructuras sociales consolidadas deberían haber sido el detonante de un abierto rechazo social y con su lógica movilización popular impulsar los cambios necesarios para recuperar el camino de un desarrollo social más igualitario y sobre todo coherente con los límites físicos  de la energía, de los recursos naturales y la solidaridad.  
Sin embargo esta lógica se contradice con la realidad: “NO SOLO NO HACEMOS NADA POR CAMBIAR LA SITUACIÓN”, sino que de hecho los acontecimientos nos gritan que cada vez que hemos consentido un abuso, este ha dado pie a otro mayor y más descarado, apoyado en esa impunidad que nosotros mismos otorgamos con nuestra, celebrada por algunos, pasividad.

“Hasta no hace mucho tiempo seguía con el convencimiento de que una información veraz cohesiona la sociedad, ahora intuyo que si previamente no existe la sensibilidad social no hay nada que cohesione las sociedades, salvo la codicia”.

Recuerdo, no sin cierta ingenuidad, cuando sentía la urgencia de compartir con mis amigos como habían hecho (Nixon el primero) dinamitar el sistema monetario basado en respaldo de oro en otro que se generaba a través de la creación de deuda que necesitaba crecer exponencialmente (actualmente el dinero plástico supera el 97% del total circulante y sigue necesitando más deuda e intereses para mantener el aberrante status quo); ó en el peligro latente al que nos enfrentábamos si los políticos seguían derrocando las normas que nos protegían de la banca; después fue la incomprensión del endeudamiento privado en viviendas que solo alimentaban la especulación amparados en una decidido apoyo gubernamental, ahora ya sé la respuesta; a continuación la sustitución de la compra de Tesoro Público por el de subasta competitiva, y también sabemos ya a donde nos ha llevado; entonces, agoreramente les dibujaba un horizonte donde se obligaría a los ciudadanos a trabajar más y más para poder devolver su deuda privada y renunciar a los servicios sociales para sufragar la deuda pública, en una ecuación matemática que solo tiene un resultado ya practicado antes, el conflicto violento que todavía no ha llegado.
Les participaba de las zonas oscuras que se hacían evidentes cuando se analizaba una prensa y medios de comunicación sometidos a unos dudosos consejos de administración que son los que deciden qué y cuándo se difunden determinadas noticias y otras directamente se obvian; a los negocios carentes de ética que su objetivo es provocar mercados cautivos; en lo que parecen operaciones de falsa bandera en los atentados más señalados en la última década; en las perversiones estadísticos de la manera de calcular el PIB y la inflación; en el concepto de crecimiento exponencial falsamente asociado a desarrollo económico, cuya razón de ser es crecer para sostener un sistema monetario basado en el fraude y asociado a un modelo energético incapaz crecer y ambos  vinculados a un mundo cuyos recursos naturales están al borde del colapso; a unos los políticos que su principal objetivo es ocultar la verdad para ganar tiempo y afianzar su casta social; a unos bancos nacionales que continúan inyectando cada vez más dinero en un sistema que, en esencia, vive alejado de la realidad; al club de Bilderberg, a la mesa redonda de industriales, el foro económico mundial de Davos, la trilateral; a la sospechosa asociación de graves acontecimientos sociales apoyados en el miedo y la respuesta como pérdida de derechos de la ciudadanía.
Incluso era capaz de aventurar pronósticos de horizontes a futuro como el fraude de la deuda pública una vez agotado el fraude financiero anterior y como el siguiente que serán los alimentos, a tenor de cómo se están modificando determinados mercados y una vez más con un incondicional apoyo de los gobiernos ó como estaba próxima la criminalización de cualquier actividad pacífica de rechazo social sobre las políticas que impondrían los corruptos gobiernos de cualquier signo ó condición, incluido un férreo control de las comunicaciones para evitar la posibilidad de organizarse civilmente, ya que era un peligro latente asociado al error de universalizar determinadas tecnologías.

Claro que nunca imagine que los países permitiesen Guantánamo, ó el engaño de la guerra de Iraq, ó los ejércitos privados, que paguemos todos las pérdidas de determinadas entidades privadas ó los golpes de estado perpetrados en Grecia y en Italia, ó que en España se orquestase desde el Banco de España, la Comisión de Valores y las entidades bancarias el fraude de las preferentes ó que bajo el título de “democratización de la Ley Electoral” se cerrase la posibilidad de crear nuevos partidos nacionales……


Está preocupante información la compartí en mi entorno de clase media, educada en la universidad española de los años 85, buscando una complicidad que provocara un cambio controlado a través de acciones concretas. Pero no solo no conseguí alertar, sino que la respuesta general de mis amigos era evitar el análisis que yo provocaba para evitar tener que enfrentarse a situaciones que de antemano suponían iban a sobrepasar sus capacidades y implicarían un compromiso que mermaría su posición de confort a corto plazo y su opción más inmediata era buscar una especie de status quo emocional aislando los acontecimientos de su burbuja de irrisoria seguridad.

Ahora ha pasado algo más de tiempo y realmente yo tampoco he hecho nada tangible y veo coherentes a mis amigos. Una vez adquirida la conciencia no debe bastarnos charlar ó escribir sobre estos temas. Si de verdad estamos tan implicados solo nos queda la acción ó asumir nuestra propia hipocresía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario